El superintendente nacional de Salud, Bernardo Armando Camacho, presentó su renuncia al presidente Gustavo Petro, decisión que se hará efectiva a partir del 15 de abril y que se produce luego de permanecer cerca de seis meses al frente de la entidad. El funcionario argumentó motivos personales para dejar el cargo en un momento clave para el sistema de salud colombiano.
“Agradezco la confianza depositada en mí para ocupar este importante cargo y el apoyo recibido durante mi gestión”, expresó Camacho, quien además señaló que continuará respaldando las políticas orientadas a garantizar el acceso a los servicios de salud para la población.
Desde la Superintendencia de Salud se destacó que su gestión deja una ruta “clara y ordenada” para el cierre de gobierno, la rendición de cuentas y el balance integral de las acciones adelantadas. Durante su paso por la entidad, Camacho impulsó mecanismos de control como la activación de denuncias ante la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría, a partir de hallazgos en procesos de inspección.
Asimismo, lideró la implementación progresiva de mesas de controladores departamentales y promovió acuerdos de conciliación judicial entre distintos actores del sistema de salud, en medio de un contexto de alta presión institucional.
Camacho había asumido el cargo en octubre de 2025, en reemplazo de Giovanny Rubiano García.
Su llegada estuvo marcada por cuestionamientos relacionados con su anterior rol como interventor de Nueva EPS, función que ejerció hasta agosto del mismo año, lo que implicaba posibles impedimentos para intervenir en decisiones relacionadas con esa entidad.
Su salida se da en un escenario de creciente tensión alrededor del futuro del sistema de salud, especialmente tras las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la eventual liquidación de las EPS que se encuentren en quiebra. El mandatario ha planteado que no hay alternativas luego de que el Congreso no aprobara la reforma al sistema.
Este anuncio ha generado inquietud entre distintos sectores, debido a la magnitud de una medida que podría afectar a millones de usuarios. Según estimaciones, alrededor de 12 millones de afiliados de EPS intervenidas podrían ser trasladados a Nueva EPS, lo que implicaría un reto operativo de gran escala.
Expertos han advertido que una decisión de este tipo requiere una planeación detallada para evitar impactos negativos en la atención de los pacientes. La exviceministra de Salud Diana Cárdenas ha señalado que un mal cálculo podría generar un escenario crítico para el sistema.
La renuncia de Camacho se suma a los cambios recientes en la dirección de la Superintendencia de Salud durante el actual gobierno, donde ya han pasado varios funcionarios por el cargo. Su salida deja abierta la expectativa sobre quién asumirá la conducción de la entidad en un momento decisivo para el futuro del modelo de salud en Colombia.


