El déficit fiscal de Colombia podría superar el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre de 2026, en un escenario marcado por la presión del gasto público y la incertidumbre en los ingresos de la Nación, según un informe de Investigaciones del Banco de Bogotá. Aunque esta proyección representaría una leve mejora frente a 2025, el nivel sigue siendo elevado y plantea retos importantes para la estabilidad económica del país.
El análisis se da en el contexto de la reciente actualización del Plan Financiero del Gobierno, que, según la entidad, muestra un ajuste en las expectativas de ingresos, pero mantiene supuestos de gasto primario que generan dudas sobre su viabilidad. En particular, el informe advierte que, tras un recorte estimado de $16,3 billones por la caída de la Ley de Financiamiento, la suspensión de la emergencia económica y la falta de nuevos ingresos corrientes, el gasto primario podría ubicarse entre $20 billones y $30 billones por encima de lo proyectado por el Ministerio de Hacienda.
En este contexto, el balance primario se situaría entre 3,1% y 3,6% del PIB en 2026, una cifra que estaría en línea o incluso por debajo de la registrada en 2025, lo que sugiere una mejora marginal, pero insuficiente para aliviar de manera significativa las presiones fiscales.
El informe también señala que el país enfrenta un desafío estructural en materia de sostenibilidad fiscal
El actual nivel de gasto podría no ser compatible con los ingresos disponibles. Ante este panorama, el Banco de Bogotá advierte que el Gobierno deberá adoptar medidas orientadas a aumentar los ingresos corrientes o contener el gasto, de lo contrario, las condiciones financieras de los hogares, las empresas y el propio Estado podrían deteriorarse.
En cuanto al entorno macroeconómico, el análisis considera que el escenario planteado por el Gobierno para 2026 es en términos generales razonable, aunque introduce matices importantes en relación con el precio del petróleo, una variable clave para las finanzas públicas del país. Mientras el Gobierno proyecta un precio promedio de US$59,2 por barril para el crudo Brent, la Administración de Información Energética de Estados Unidos estima un nivel cercano a los US$79, lo que abre un margen de incertidumbre sobre el comportamiento real de los ingresos petroleros.
Esta diferencia en los supuestos podría estar relacionada con factores geopolíticos, como la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, cuyos efectos sobre la producción petrolera en países como Irán, Irak y Emiratos Árabes podrían prolongarse más de lo previsto y presionar al alza los precios internacionales del crudo.
De confirmarse un escenario de precios más altos, el impacto sobre la economía colombiana sería mixto.
Por un lado, un incremento de US$20 en el precio del petróleo podría impulsar el crecimiento económico en 0,2 puntos porcentuales, llevándolo hasta 2,8%. Sin embargo, también podría generar presiones inflacionarias adicionales, elevando la inflación en 0,1 puntos porcentuales hasta cerca de 5,9%, una cifra que podría incluso ser mayor dependiendo de la evolución de los mercados.
En este contexto, el comportamiento del déficit fiscal se convierte en uno de los principales focos de atención para la economía colombiana en 2026. La combinación de un gasto elevado, ingresos inciertos y factores externos como el precio del petróleo configura un escenario de alta sensibilidad para las finanzas públicas.
Aunque el país muestra señales de ajuste frente al año anterior, el nivel proyectado del déficit evidencia que el reto fiscal sigue siendo estructural. La capacidad del Gobierno para equilibrar sus cuentas será determinante no solo para la estabilidad macroeconómica, sino también para las condiciones financieras de hogares, empresas y mercados en el mediano plazo.


