La economía colombiana comenzó 2026 con señales claras de desaceleración, en medio de un contexto marcado por la incertidumbre electoral y dinámicas externas que inciden en el comportamiento de los mercados. Los datos más recientes evidencian un crecimiento más débil de lo esperado, acompañado por una caída en sectores clave y una creciente dependencia del gasto público como principal motor de la actividad económica.
Según cifras del Dane, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) registró un crecimiento anual de 1,5 % en enero, por debajo del umbral del 2 % por primera vez desde febrero de 2025, además de una contracción mensual de 0,1 %. Este resultado refleja una pérdida de dinamismo en la economía, sostenida principalmente por el sector servicios, que creció 2,7 %, mientras que las actividades primarias y secundarias, que incluyen sectores como el agro, la minería, la industria y la construcción, mostraron caídas.
El panorama es consistente con otros indicadores. El Indicador de Actividad Económica para Colombia (IAECO), elaborado por el Banco de Bogotá, anticipa un crecimiento cercano al 2 % anual en enero, consolidando la tendencia de desaceleración. El análisis señala que el menor gasto de los hogares y el bajo desempeño de la inversión han afectado el ritmo de la economía, que actualmente encuentra soporte en el gasto público.
La pérdida de impulso también se evidencia en sectores estratégicos. La producción de petróleo se ubicó en 746,4 millones de barriles diarios en enero, con una caída del 1 % frente a diciembre de 2025 y del 3 % en comparación con el mismo mes del año anterior. A esto se suma la estabilización del número de taladros activos, lo que refleja una menor dinámica en la actividad extractiva.
El sector cafetero, que había mostrado un desempeño destacado en periodos anteriores, también enfrenta un momento complejo. En febrero se produjeron 869.000 sacos de café, lo que representa una caída del 36 % frente al mismo periodo del año anterior, la mayor disminución desde 2021, en parte debido a factores climáticos que han afectado la producción.
En la industria, los indicadores también muestran debilidad. La producción registró una caída anual de 0,5 % en enero, mientras que la demanda de energía no regulada, un indicador clave del comportamiento industrial, mantuvo una tendencia de moderación. A esto se suma un deterioro en el empleo del sector, que en febrero registró su caída más profunda en seis años, junto con un aumento significativo en inventarios y mayores presiones en costos.
El sector de la construcción tampoco escapa a este panorama. En enero de 2026 se iniciaron 5.198 viviendas nuevas, la cifra más baja para un mes de enero en la historia del país. Las altas tasas de interés y la incertidumbre electoral han frenado la dinámica del sector, sin que se anticipen mejoras en el corto plazo.
El comportamiento del crédito también refleja una economía con menor impulso.
La cartera de consumo ha moderado su crecimiento, estabilizándose en torno al 6 % nominal anual, lo que indica que los hogares están recurriendo al crédito de manera más prudente, limitándose a cubrir necesidades básicas de inversión.
Otro elemento que evidencia la desaceleración es el comportamiento de las remesas. Aunque en enero alcanzaron los 1.020 millones de dólares, con un crecimiento de 1,1 % anual, la apreciación del peso redujo su valor en moneda local. En pesos, las remesas sumaron 3,7 billones, lo que representa una caída del 13,1 % frente al año anterior.
En este contexto, el gasto público se consolida como el principal soporte de la actividad económica. La ejecución presupuestal alcanzó niveles máximos desde 2017, lo que sugiere que el impulso estatal ha sido determinante para sostener el crecimiento en el inicio de 2026. Este comportamiento también se refleja en los datos de empleo del sector público, que han mostrado un dinamismo superior al del sector privado.
Sin embargo, el consumo también muestra señales de moderación. Encuestas a comerciantes realizadas por Fenalco y Fedesarrollo anticipan un inicio de año con menor dinamismo comercial, influenciado en parte por la apreciación del peso, que reduce los ingresos en moneda extranjera de los hogares.
Pese a este panorama, algunos sectores mantienen un comportamiento positivo. La venta de vehículos nuevos alcanzó 25.582 unidades en febrero, la cifra más alta registrada para ese mes en la historia del país, impulsada en parte por la reducción de precios asociada a la apreciación del peso.
El turismo también presenta señales de crecimiento. En enero ingresaron 409.000 extranjeros al país, un 2,5 % más que en el mismo mes del año anterior. De mantenerse esta tendencia, se proyecta que Colombia podría superar los 4,9 millones de visitantes en 2026, por encima de los cerca de 4,7 millones registrados en 2025.
Además, el abastecimiento de alimentos en centrales mayoristas creció 4,2 % en febrero, impulsado por una mayor oferta de productos perecederos como frutas, verduras, hortalizas y tubérculos, lo que aporta cierta estabilidad a la dinámica del consumo básico.
En conjunto, los indicadores reflejan una economía que pierde dinamismo y enfrenta retos estructurales en sectores clave, mientras el gasto público se convierte en el principal sostén del crecimiento. El comportamiento de los próximos meses será determinante para establecer si se trata de una desaceleración transitoria o de un cambio más profundo en la tendencia económica del país.t.


