Inflación en Colombia seguiría subiendo en marzo y podría llegar a 5,45% anual

La inflación en Colombia mantiene una tendencia al alza durante 2026 y en marzo podría ubicarse en 5,45% anual, consolidando un escenario en el que el costo de vida continúa presionando el bolsillo de los hogares y alejándose del rango meta del Banco de la República. Según proyecciones de analistas y entidades financieras, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) seguiría mostrando incrementos sostenidos, impulsados principalmente por vivienda, alimentos y servicios. 

El año comenzó con una inflación de 5,35% en enero, que bajó levemente a 5,29% en febrero, pero ahora retomaría su senda ascendente. Un informe de Visión Davivienda proyecta que la variación mensual de marzo sería de 0,68%, lo que implicaría un aumento de 16 puntos básicos en la inflación anual. En línea con esto, la encuesta de expectativas del Banco de la República estima una inflación mensual de 0,67% y una inflación anual cercana al 5,44%. 

Las proyecciones para el cierre del año tampoco muestran una desaceleración significativa. Los analistas esperan que la inflación cierre 2026 en niveles cercanos al 6%, con estimaciones entre 6,12% y 6,18%, lo que marcaría el sexto año consecutivo en el que este indicador se ubica por encima del rango meta del Banco de la República, fijado en 3%. 

El comportamiento de los precios en marzo estaría explicado, principalmente, por el aumento en los costos de alojamiento y servicios públicos, impulsados por alzas en la electricidad y por la indexación de los cánones de arrendamiento con base en la inflación del año anterior. A esto se suma el incremento en alimentos y bebidas no alcohólicas, especialmente por el encarecimiento de frutas y cereales, lo que sigue impactando de manera directa el gasto de los hogares. 

El transporte podría registrar una contribución negativa en la inflación del mes, influenciado por la reducción de 500 pesos en el precio de los combustibles para vehículos durante este periodo, lo que modera parcialmente el aumento general de precios. 

Los datos más recientes muestran que en febrero la inflación mensual fue de 1,08%, cifra inferior a la esperada por los analistas, lo que generó una leve desaceleración en el indicador anual. Sin embargo, esta reducción no fue homogénea. Mientras la inflación anual total bajó a 5,29%, la inflación de alimentos aumentó hasta 5,83%, evidenciando una presión persistente sobre productos básicos. 

Por su parte, la inflación sin alimentos presentó una disminución, pasando de 5,41% en enero a 5,16% en febrero, lo que muestra que el comportamiento del indicador sigue siendo heterogéneo entre distintos componentes de la canasta. También se registró una reducción importante en la inflación de regulados, que cayó de 5,47% a 4,04%, impulsada principalmente por menores precios en electricidad y combustibles. 

En contraste, la inflación de bienes y servicios mantiene una tendencia al alza. La inflación de bienes subió de 2,90% a 3,02%, mientras que la de servicios alcanzó 6,44%, impulsada por el aumento en sectores como restaurantes, hoteles y educación. 

El impacto del aumento en el costo de vida también varía según el nivel de ingresos de los hogares. En febrero, los hogares de ingresos altos registraron la mayor inflación anual con 5,37%, mientras que los hogares pobres tuvieron una inflación de 5,01%. La brecha entre ambos grupos continúa ampliándose y completa 19 meses consecutivos, reflejando diferencias en los patrones de consumo y en la exposición a ciertos bienes y servicios. 

A nivel territorial, las diferencias también son marcadas. Pereira, Medellín y Bucaramanga registraron las inflaciones anuales más altas entre las principales ciudades, mientras que Ibagué, Pasto y Santa Marta presentaron los niveles más bajos. En términos mensuales, todas las ciudades reportaron variaciones positivas, con Pereira, Medellín y Manizales liderando los incrementos. 

Este panorama confirma que la inflación en Colombia sigue siendo un desafío estructural para la economía. A pesar de algunos factores que han moderado los precios en ciertos sectores, la presión general sobre el costo de vida se mantiene y las proyecciones indican que no habrá un retorno al rango meta en el corto plazo.

En este contexto, el comportamiento de la inflación continuará siendo un indicador clave para la toma de decisiones económicas, tanto para las autoridades como para los hogares y las empresas, en un escenario donde el control de los precios sigue siendo uno de los principales retos del país.

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