Un grupo de investigadores de la Universidad CES, en Medellín, desarrolla una iniciativa que combina innovación, salud y sostenibilidad para mejorar la calidad de vida de niños en contextos vulnerables. Se trata de la creación de gafas personalizadas, elaboradas con materiales reciclables mediante impresión 3D, dirigidas a menores de la Comuna 2 – Santa Cruz, que no cuentan con los recursos para acceder a este tipo de dispositivos.
El proyecto surgió hace aproximadamente un año, cuando profesores de optometría comenzaron a realizar jornadas de atención visual en la comunidad y detectaron una problemática preocupante: muchos niños nunca habían sido evaluados por un especialista y presentaban afecciones sin diagnóstico ni tratamiento. En total, han atendido de manera gratuita a 220 menores, de los cuales al menos 30 requieren gafas.
Entre las condiciones más frecuentes identificadas se encuentran miopía, hipermetropía, astigmatismo y ambliopía, conocida como “ojo perezoso”. Estas enfermedades, cuando no son tratadas a tiempo, pueden afectar el desarrollo neurosensorial de los niños y generar dificultades en el aprendizaje y la socialización a largo plazo.
“Cuando hay fallas en la visión a temprana edad, el menor puede tener problemas en su vida adulta, incluyendo dificultades de aprendizaje”, explicó María del Pilar Oviedo, jefe del programa de Optometría de la Universidad CES y una de las líderes de la iniciativa.
El diagnóstico permitió identificar otra barrera estructural: muchas familias no podían asumir el costo de unas gafas. Frente a esta situación, el equipo académico estableció una alianza con el programa de Ingeniería Biomédica para diseñar una solución accesible y sostenible.
Las gafas desarrolladas son elaboradas con impresión 3D y fabricadas a partir de botellas PET recicladas. Además, se adaptan a las características faciales de cada niño y pueden personalizarse en color, un detalle que, aunque parece menor, ha resultado clave para su uso.
Según los investigadores, algunos menores que ya contaban con gafas evitaban usarlas por temor a burlas en el entorno escolar. Por ello, el diseño personalizado busca no solo mejorar la visión, sino también incentivar su uso y reducir situaciones de estigmatización.
El impacto del proyecto no se limita a Medellín.
La iniciativa ya comenzó a expandirse a otros municipios como Salgar y Támesis, con el respaldo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. En una reciente jornada en Salgar fueron atendidos 250 niños, ampliando el alcance del programa.
El objetivo es que, al finalizar abril, los 30 niños identificados en Santa Cruz cuenten con sus gafas y que, en total, cerca de 800 menores sean beneficiados en las diferentes regiones donde se implementa la estrategia.
Más allá de la entrega de gafas, el proyecto también pone sobre la mesa la importancia de la atención temprana en salud visual. Expertos insisten en que la primera valoración debe realizarse antes de los tres meses de edad y mantenerse de forma anual, una recomendación que aún enfrenta barreras de acceso en muchas comunidades del país.
Señales como acercarse demasiado a los objetos, frotarse los ojos con frecuencia o entrecerrar la mirada pueden indicar problemas visuales en los niños. A esto se suma la recomendación de limitar el uso de pantallas, especialmente en menores de cinco años, debido al riesgo de desarrollar miopía u otras afecciones.
La iniciativa de la Universidad CES se posiciona así como un ejemplo de innovación aplicada a la solución de problemas sociales, en un país donde el acceso a servicios de salud aún presenta brechas significativas. Al combinar tecnología, sostenibilidad y enfoque comunitario, el proyecto busca no solo corregir problemas visuales, sino abrir nuevas oportunidades para cientos de niños que hoy enfrentan barreras invisibles en su desarrollo.


